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Mostrando entradas de julio, 2010

Este jueves un relato: Quisera encontrarme con...

Era la tercera vez que miraba le reloj en escasos minutos. —Las siete y aquí no aparece ni Dios. No sé cómo he podido aceptar esta extraña invitación en esta cafetería tan pija.
Miró una vez más la tarjeta, con su nombre completo, el lugar de la cita, pero si firma.
—No tengo arreglo. Me monto unas fantasías yo sólo que vaya chasco que me llevo luego…
—¿Baldomero? —pregunta una chica joven y bien vestida que llevaba en la mano una invitación similar a la suya.
—Sí, soy yo.
—Soy Mercedes Lozano. Encantado de conocerte —dice apretando con fuerza la mano que Baldomero le extendía—. ¿Puedo sentarme?
—Por supuesto que sí y además veo que a ti también te ha llegado la misma tarjetita que a mí.
—Me han citado a las siete en este lugar y me refería que habría un chico que reconocería por…
—Sí, por la puta mancha en la cara que me dejó la cigüeña.
—Bueno, no lo decía de esa manera, pero sí nombraba tu angioma. Voy a pedir un refresco, ¿quieres algo?
—No aún no me he terminado el cacharro —dice señalan…

¡Este jueves un relato!: Problemas técnicos

Me dolían los pies a rabiar. Llevaba todo el día vagando por las calles de Roma y aquel café, en los sombreados jardines de la Piazza de Fiori, se me antojó un lugar ideal para descansar. Nada más sentarme me descalcé con disimulo las sandalias, para comprobar que aquellas finas tiras que al principio parecieron un guante, con el paso de las horas se habían clavado en mi esquelético pie produciéndome un verdadero tormento. A un amable camarero, que solícito se acercó al verme sentada en aquel estado, le pedí una botella de agua sin gas, que ingerí sin descanso hasta la última gota. En una mesa cercana un chico me observaba. Pude intuir cierta sorna en sus ojos, a la que respondí con una de mis miradas desafiantes e irresistibles. Más hidratada, pero igual de dolorida, me disponía a continuar mi camino cuando el hombre en cuestión se me acercó. Su voz sonaba algo aflautada y en un romántico italiano me invitaba a cenar. Su boca era de labios finos y sonrosados, su nariz chata y sus negr…

Eternidad

Tumbada en la cama le recibí. La noche era nuestra encubridora camarada en la triste contingencia de aquella imposible pasión. Con rubor recordé, de nuevo, nuestras calientes caricias. Necesité su cuerpo y me cobijé en sus brazos, resguardada del tiempo, que corría sin fin, mientras con su cálida voz me cortejaba, repetidamente, con tiernas canciones de amor.

I love you  ( Sarah Mclachlan)

Unos días de descanso

La brisa del mar, con su fragancia salada, se adentra en la estancia mientras escribo estas líneas. Estoy deseando salir fuera para aspirarla y llenar mis maltrechos pulmones de ese aire húmedo y limpio que les devuelva a su estado original. Estoy en la playa.
He comenzado mis vaciones con muchos proyectos por delante y uno de ellos es descansar. Los demás, vendrán poco a poco.
Necesito unos días perdida conmigo misma, valorando lo habido y por haber; planinficando algunas tareas que aún me quedan por realizar y meditando sobre mi futuro porque fui una ingénua que puse mis expectativas en  alcanzar fortalezas excesivamente altas  y yo, insignificante hormiga escribiente, no puedo sino asomarme a ellas desde el vértigo del deseo pero si medios, a mi alcance,  para escalarlas. Me voy aprovechandoque Gustavo tiene problemas técnicos y no hay convocatoria para este jueves, pero volveré pronto. ¡Nos vemos!

Este jueves un relato: Amor eterno

Una suave brisa, aromatizada de azahar, se cuela por la pequeña apertura de la ventana. Ella está en la cama, como un níveo espíritu confundido con las sábanas, semi-inconsciente y su pecho sube y baja en convulsa búsqueda de un soplo de aire. Desde el sillón, que he colocado a su lado, la observo sin creer que pueda encontrarme allí. Después de casi cincuenta y dos años, la encuentro en su lecho de muerte. Acaricio con suavidad su mejilla, para no despertarla. Beso su frente y sin querer, una furtiva lágrima se precipita hasta su piel. En ese instante, entreabre los ojos y me mira desde no sé qué lugar. —Hola, mi amor —le susurro. —¿Eres real o estoy soñando? —me pregunta. —Soy yo, en carne y hueso —bromeo. Una cansada sonrisa se dibuja en su cara, y en sus chispeantes ojos azules descubro un inesperado fulgor. Le tomo la mano y ella me aprieta, para cerciorarse por sí misma de lo que le acabo de confirmar. —¿Mi familia? —Espera fuera. Tus hijos son muy agradables, también tu marido. —No q…

Vida y milagros de un ex. NO HA GANADO

Al final no pudo ser. Diez novelas finalistas y  mucha la competencia. Mi novela protagonizada por Baldomero no ha sido una de las dos ganadoras. Mis felicitaciones a Sue y a Gloria que sí lo consiguieron con sus novelas Nada es lo que parece y La pensión de la media estrella.
Gracias a todos los que han leido mi novela y me han acompañado a lo largo de estas semanas.
Un beso

"Vida y milagros de un ex" ¡FINALISTA!

Vida y milagros de un ex, las peripecias de Baldomero, que presenté al certamen de novela corta por entregas de Ediciones Fergutson ha quedado finalista. De las veintitrés novelas que cumplieron con los plazos han seleccionado diez finalistas y el domingo seleccionaran a las dos que serán publicadas en papel. Aún tenemos posibilidades, aunque llegar hasta aquí ha sido una aventura. he tenido que escribir un capítulo por semana durante siete semanas, pero creo que ha quedado una novelita muy decente y sobre todo divertida. El personaje, Baldomero y su madre Cándida, son muy entrañables y lo cierto es que me ha sabido a poco, por lo que tengo prevista continuar con estos personajes en otro proyecto. Si alguien quiere leer esta novela puede pinchar en los distintos capítulos que aparecen debajo de la imagen de Baldomero en la columna derecha del blog. Gracias a Ediciones Fergutson por el certamen y al jurado por la valoración de mi novela.