domingo, 27 de septiembre de 2009

Siempre hay esperanza

Encontré este video de lindas imágenes y dulce música. Su título me llamó la atención: Siempre hay esperanza.
...
¿Qué seria de mí? Si no la tuviera…
con mis palabras en pequeña armonía,
tímidas, ilusionadas y aun asustadas,
porque no saben cuanto vivirán.
¡Si sus formas bastaran para perdurar!
o tendrían la suerte, la dicha, o la gracia…
Si no fuera porque hay en mi esperanza,
aunque la pena parezca siempre cercana.
¡No escribiría más!


Javier Ruben Cinacchi
(La esperanza en poesias)

Dedicado a todos los que necesitan escuchar estas palabras para no ahogarse en el pozo del desánimo, desaliento,desesperación... por la causa que sea.
¡Feliz semana!

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viernes, 25 de septiembre de 2009

Soy egoista


Sólo seis días he tardado en caer de nuevo en mi adicción. No tengo arreglo. En esta esplendida mañana de viernes, la expectación ante el inicio del fin de semana me ha producido cierta desazón que he calmado gracias a mi droga: la galleta de la fortuna.


Si algo te molesta, haz algo para cambiarlo”, ha sido la sentencia que he obtenido.
Aunque no bien redactada, la frase tiene un gran valor intrínseco. Como siempre, la hago mía e indago sobre algo que me moleste y en cómo puedo cambiarlo.


Al igual que en el experimento de asociación de palabras de Jung (1), mentalmente voy encadenando situaciones, personas, conductas…que me son molestas para intentar establecer una jerarquía que me ayude a reflexionar sobre lo que la fortuna de manera gentil ha venido a mostrarme.

La lista es más larga de lo que creía. Me molestan (2) actitudes como la intolerancia, la ingratitud, la prepotencia, el maltrato de todo tipo, la competencia desleal, la ñoñería, la mala educación, la caciquismo, la mentira, el engaño, la pereza, la desidia, la hipocresía…etc y por supuesto todas aquellas personas que las ejercen.

Cuando intento anteponer unas a otras, no consigo hacerlo. Cada una tiene su valor en función del momento, de quién lo hizo, del por qué… Infinitas variables de difícil conjunción.


¿Qué hago yo para cambiar todo aquello que me molesta? Recapacito durante unos minutos. No quiero dar una respuesta apresurada, llena de tópicos, o desproporcionada.


¿Qué hago? Vuelvo a preguntarme. Con gran vergüenza he de confesar que hago poco o nada. Si acaso, alguna vez, presa de un arrebato he gritado dejando escuchar mi voz en contra de dichas actitudes señaladas y de todas aquellas que se me han quedado en el tintero. Mucho menos de lo que debería. ¿Por qué? No lo sé. Unas veces por comodidad, otras porque no es mi guerra, otras por miedo, otras por… En verdad, por egoísmo (3), que es lo que subyace en todas ellas.

Sinceramente, entono el mea culpa y espero que este aviso de mis galletas de la fortuna, me sirva para modificar mi actitud hacia tan deleznables actitudes.


http://fallenzeraphine.deviantart.com/art/Mea-Culpa-75463209



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(1) Se denomina Experimento de asociación de palabras a un

test psicológico desarrollado por C. Jung en los inicios de su carrera científica caracterizado por la presentación de un listado de términos que a modo de estímulos o incentivos cuidosamente seleccionados exigían en sus pacientes sus correlativas asociaciones lingüísticas inmediatas
(2) Causar incomodidad o perturbar la tranquilidad de alguien. Disgustar o enfadar ligeramente a alguien.
(3) Egoísmo, del griego
ego [yo] e ismo [doctrina o práctica], se define como aquella conducta consistente en poner los intereses propios en primer lugar, lo contrario al altruismo.
Fuente: Wikipedia y Diccionario de la R.A.E.


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miércoles, 23 de septiembre de 2009

¡Este jueves, un relato!


El par de ...

Aquella mañana apagué la alarma del despertador antes de que sonara. No había pegado ojo en toda la noche. Estuve dando vueltas en mi cabeza a la presentación que tenía que hacer. No me gusta hablar en público. No es que tenga fobia social, propiamente dicha, pero me cuesta arrancarme y cuando lo hago no hay quien me detenga, pero lo importante es que lo hago bien o por lo menos eso me dicen.
El día anterior, mi jefe de sección, al que aprecio por su profesionalidad y el excelente trato que siempre me ha dispensado, me indicó que a la mañana siguiente en la sala de juntas, tendría que exponer públicamente mis ideas respecto a una nueva línea editorial. Había quedado una vacante en la sección de marketing y él pensaba que era la persona idónea para ocuparla. La única pega, me dijo muy serio, es que tendrás que competir para el puesto con el ojito derecho del Director General.
En pie y superado el primer instante del encuentro con muchos ojos fijos en mí, di paso a mi exposición y a responder a cuantas preguntas me realizaban los miembros del Consejo de Dirección. Un aplauso final me corroboró que no me equivocaba con la magnífica sensación que tenía. Satisfecha, por un trabajo bien hecho, me senté en el filo de la silla; eso sí, impaciente y tensa a la espera de la intervención de Manolo. Tenía cierta aprensión dado lo cínico y cruel que podía llegar a ser aquel señor.
Manolo se levantó pavoneándose, con un andar seguro que denotaba superioridad. Se dirigió al atril y se puso las gafas. Nos miró desafiante, y yo sentí como se me revolvía el estómago y tenía que ahogar una naciente arcada.
—Señoras, señores. Agradezco la oportunidad que me brindan y la atención que me prestan, aunque sé que voy a tener un duro contrincante en “el par de tetas” que me ha precedido —dijo con una sonrisa de hiena para hacer un chiste.
Enrojecí. Me sentí un guiñapo. Le odié. Era un maldito bastardo. Mis ojos se cruzaron con la lasciva mirada del Director General. Me hundió. Nadie le dijo nada. La mayoría reían, otros ocultaban su cara y las consejeras no se querían dar por aludidas, como si ellas carecieran de tetas.
Utilizar aquellas tres palabras me destrozó hasta límites insospechados. Me destruyó como persona y como profesional. Por supuesto no conseguí el puesto y desde entonces estoy sometida a un costoso y poco efectivo tratamiento psicológico.
Mi rencor hacía ese mal nacido es tan grande que llega a ahogarme. Le maldigo a diario y le deseo lo peor. El objetivo que me moviliza cada mañana es el de vengarme y no pararé hasta que lo haga.
El psicólogo me dice que si no controlo esos sentimientos nunca seré feliz, ni encontraré la paz. A menudo, pienso que puede llevar razón y que debería perdonar lo que me hizo y tirar hacia delante. Al instante me arrepiento de esa reflexión. ¡Al cuerno!, me digo. Si él no tuvo compasión conmigo, ¿por qué habría de tenerla yo con él? ¡Qué le parta un rayo y que las alimañas le devoren las entrañas! , exclamo en voz alta. No pararé hasta que se trague aquellas tres malévolas palabras. ¡Lo juro, por mis tetas!


Más buenos relatos aquí: http://odisea27.blogspot.com/


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martes, 22 de septiembre de 2009

Otoño

Hoy martes, día 22 de septiembre, a la once de la noche y diecinueve minutos ha entrado el otoño.
Astronómicamente, el otoño se produce por una determinada posición de la Tierra en su órbita alrededor del Sol. En el caso del otoño, esta posición es desde la que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. El día en que esto sucede, la duración del día y la noche coinciden y se denomina "equinoccio de otoño"
Agrícolamente, el otoño es la estación de las cosechas. Durante el otoño, en los árboles caducifolios, las hojas cambian el color verde por el amarillo y l marrón, hasta que secas y a merced del viento, caen al suelo formand0 una espesa alfombra, en nuestro parques y jardines.
Para mí, el otoño es una estación entrañable aunque algo nostálgica. Disfruto con los colores ocres que aporta al paisaje y supone una etapa de transición entre el caluruso verano y el gélido invierno.
Sin embargo, este otoño no ha comenzado bien. La naturaleza ya hizo de las suyas y las trombas de agua segaron la vida de algunas personas. El virus de la gripe A nos acecha, a la espera de que el frío le conceda una mayor capacidad de transmisión. El panorama político se enrarece día a día y la crisis económica augura un aumento del número de parados y de familias viviendo en la pobreza.
No sé si me va a gustar este otoño. Cruzo los dedos y confío en que sea mejor de lo que predicen...

Poema de Otoño
En el parque, yo solo…
Han cerradoy,
olvidado en el parque viejo, solo
me han dejado.
La hoja seca,
vagamente,
indolente,
roza el suelo…
Nada sé,
nada quiero,
nada espero.
Nada…
Solo
en el parque me han dejado
olvidado,
…y han cerrado.

Manuel Machado

Yo he cambiado mi plantilla de blog a una más otoñal y un precioso paisaje de tonalidades ocres preside este lugar de encuentro.
Celebremos la entrada en la nueva estación con este precioso video de imágenes otoñales y música relajante...
FELIZ OTOÑO A TODOS LOS QUE RECALEIS AQUÍ

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domingo, 13 de septiembre de 2009

La oportunidad


Hoy domingo el día amaneció bastante fresco. Desde ayer rondaba por nuestro cielo a la altura de la sierra una tormenta que iba y venía, como es típico de Córdoba, sin que hasta el momento haya descargado el agua que tanto esperamos. La temperatura descendió unos pocos grados, suficientes para ayudarnos a superar este temible mes de septiembre en el que además de la vuelta al trabajo, al cole, a la crisis...etc, el calor no nos deja respirar.
Me levanto temprano y aprovecho este fresco día para continuar con la segunda parte de la Caricia de Tánatos que el trabajo diario me obligó a dejar a un lado.
Tras un intenso chute de café, me coloco delante del ordenador y al conectarme a internet descubro en Facebook (FB) el mensaje de una amiga. Leo el comunicado y sin esperarlo una sensación de hormigueo recorre el interior de mi cuerpo. Mis manos sudan y un intenso calor me sube por la espalda. El gusanillo de mi adicción a las galletas me impide abandonar el FB. Las galletas de la fortuna reclaman su dosis y yo, cual "yonqui", me dejo arrastrar sin voluntad. La última galleta me anunció una sorpresa y desde entonces no había abierto ninguna por miedo a que no fuera buena su premonición, pero hoy no puedo resistirme. El síndrome de abstinencia se apodera de mí y los síntomas físicos y psíquicos aparecen dominando mi frágil voluntad.
Impaciente, asustada y sin controlar mi adicción a este “juego” virtual acciono, mediante mi ratón el enlace correspondiente y en menos de un segundo aparece: La oportunidad que esperas puede llegar en cualquier momento, presta atención.
¡Dios! Es aún mejor que la anterior. ¡Qué afortunada soy! Mi corazón se tranquiliza y mi pupila vuelve a su estado original.
La oportunidad que espero está detrás de la esquina. Me acecha para darse a conocer en cuestión de segundos, pero... debo prestar atención.
Atención, ¿a qué? ¿Dónde y cómo se manifestará? Y lo más interesante: ¿De qué oportunidad me habla?
Publicado en:
¡Gracias, Merce!

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viernes, 11 de septiembre de 2009

¡Este jueves, un relato!

La última lección

Mateo se quitó sus pequeñas gafas y las depositó sobre la mesa. Restregó con ambas manos sus cansados ojos, sin obtener alivio. La diminuta letra de aquellos tratados de Filosofía parecían pulgas que se movían sin que él pudiera detenerlas para intentar componer y descifrar el mensaje que portaban. Le quedaban pocos días para jubilarse y parecía como si el peso de los años se hubiera cebado con él en aquellas sus últimas semanas. Estaba triste. Tenía que reconocer que el alejamiento de su cátedra, de los alumnos, de los libros, le producía una gran congoja. Aquella era su vida, por fuera no había nada.

Ramón tocó a la puerta y entró con sigilo como era habitual en él. Era de esas personas que nunca quieren molestar. Hablaba pausado y con un tono de voz bajo. Muy responsable y estudioso, era el discípulo preferido de Mateo.

—Don Mateo, buenos días, quería avisarle de que me voy a clase.
—Muy bien, señor Fernández. ¿Qué explicará usted hoy?
—La fenomenología de Husserl, don Mateo.

Mateo, pensativo, le vio alejarse. No le consideraba preparado para dar aquella clase. Era muy importante que los alumnos captaran bien el concepto de fenómeno y creía que Ramón, tan poquita cosa, no tenía espíritu para despertar el interés en los alumnos que aquella clase requería. Sin embargo, tenía que ceder terreno. A la fuerza, pero debía hacerlo.

Intentó volver a los libros, pero la inquietud le impacientaba. Desconfiaba de los conocimientos de Ramón y eso le hacía aún más difícil su marcha. Creía que cuando él ya no estuviera todo se iría a pique.

Decidió ir hasta el aula y escuchar tras la puerta las explicaciones de Ramón. De esa manera podía aconsejarle antes de su partida en aquello que debía mejorar. Eso fue lo que se dijo, pero en realidad sentía envidia de que su discípulo estuviera con los alumnos, explicando aquellos temas que él había disertado miles de veces a lo largo de su larga vida universitaria.

La puerta estaba entornada y se situó en un ángulo desde el que no podía ser visto. Lo primero que le impresionó fue la atención que los jóvenes le prestaban; lo segundo, el mismo Ramón. Había sufrido una transformación. Subido en la tarima no parecía el apocado y vacilante muchacho. Se le veía erguido, seguro, con prestancia. Le recordó a él mismo cuando era joven. Parecía que se estuviera viendo en un espejo. Las palabras que pronunciaba llamaron su atención. Eran las mismas que él tantas veces había pronunciado, un tono parecido, el inciso en el momento preciso para captar a la audiencia.

Unas lágrimas de alegría asomaron a sus ojos cuando escuchó que Ramón le nombraba. Alababa sus investigaciones y los magníficos conocimientos y aportaciones que él había hecho al campo de la filosofía. De repente, se dio cuenta de lo mal pensado que había sido y de que no debía estar allí.

La envidia dio paso al orgullo. Él le había enseñado y ahora, en sus carnes recibía su última lección. Era hora de dejar el sillón vacío. Tenía un buen repuesto. Su discípulo se había convertido en un excelente maestro.

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martes, 8 de septiembre de 2009

La vida continúa...

Aún no he recibido respuesta de la editorial sobre mi novela La caricia de Tánatos, y aquí sigo esperanzada en qué al final el resultado sea el esperado... sobre todo a partir de que mi galleta de la fortuna me ha dicho textualmente "Lograrás llamar la atención". Si bien es verdad, que esta frase puede ser interpretada de muchas maneras, como es mi galleta, yo le adjudico el significado que me parece y que en este caso tiene que ver con mis novelas. Sí, con mis novelas, porque ayer presente mi segunda novela (novela corta) a un certamen literario y desde entonces ando con los dedos cruzados...jeje.
Me han contado que encontrar un trébol de cuatro hojas trae buena suerte, así que desde hoy estoy a la búsqueda y captura de uno, a ver si con ese amuleto pongo a los hados a mi favor. Y si no lo encuentro, continuaré con los dedos cruzados, aunque tengo que confesar que es cansado estar así todo el día y toda lo noche y además bastante complicado realizar algunas cosas de la vida diaria.
Al final tendré que echar mano del cuerno italiano, estupendo amuleto, que según el san google: Protege del mal de ojo y potencia la virilidad. Aunque... ahora que lo pienso bien, lo de librarme del mal de ojo, pudiera ser, pues no sé con que ojo me pueden mirar en las editoriales o el resto de concursantes, pero lo de la virilidad, eso sí que no. No estoy dispuesta a hacerme más viril y menos ahora que casi he terminado con los pelos mediante la depilación laser.
Me parece que me voy a quedar con el Triskel, que según la biblia Wikimágica se basa en lo siguiente: "...Tu mundo es una esfera sagrada... En su interior cohabitan las tres partes de ti, idénticas en tamaño, pero diferentes en naturaleza. Cada una de estas partes es tú mismo y contiene tu evolución y tu alma." El número 3 representa los 3 caminos evolutivos del ser humano: Cuerpo, mente y alma.
Definitivamente este es mucho mejor, porque tiene más conexión con el asunto que me traigo entre manos, puesto que mi novela es en realidad una trilogía sobre la Maldad: La caricia de Tánatos, es la primera novela y como sigue diciendo la Wiki: En el Triskel se manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución a través del perpetuo aprendizaje; y eso también tiene que ver con mi trilogía... ya habeís capatado por qué decidí que fuera una trilogía ¿no? Claro, por aquello de la magia.
Básicamente, el diseño del triskel esta formado por tres espirales con giros dobles y duales de las fuerzas que están en permanente interacción en la naturaleza y su número (el tres), símbolo del equilibrio. El número de elementos que lo conforman es de de nueve (dos veces tres espirales y tres círculos interiores) más el circulo exterior conforman el diez, el número perfecto. El círculo exterior tiene la doble cualidad de representar la totalidad y al tener inicio y fin es equivalente al uroboro, la serpiente que se muerde la cola y que está en renovación permanente.
Es perfecto, justo lo que buscaba, voy a dejar de mirar el cesped buscando el trebol de cuatro hojas y voy a descruzar los dedos (gracias a Dios) y mañana mismo me compro uno de estos, porque además no sólo es un amuleto mágico celta, sino que es universal puesto que su imagen nos conduce a la Trinidad catolica, al simbolismo del Caduceo, a la kundalini indu, o al arbol sefirotico de la cabala hebrea.... de esta manera no ofendo a ninguno de los dioses del Panteón, lo cual es bueno para moverse en este tempestuoso mundo literario.


Pd/ Mimí, ánimo con el relato del qué hablamos. Yo ya me he decidio. Me presentaré y ahora con mi amuleto, éxito garantizado. ;-)
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domingo, 6 de septiembre de 2009

Vampirismo psicológico


Una relación interpersonal debe de estar basada en la consideración mutua que como personas se tienen los integrantes de dicha relación. Estas relaciones se fundamentan en una comunicación adecuada y sobre todo en el mutuo respeto. Se establecen desde el punto de vista psicológico tras el encuentro entre un Yo y un Tú.

Con el término “vampirismo psicológico o emocional” quiero hacer mención de aquellas relaciones entre personas, en las que uno trata al otro como mero objeto. Es decir, no le adscribe al Tú, la consideración de persona, sino de objeto. Y, ¿qué es un objeto? Objeto es cualquier cosa que es captada por los sentidos, que carece de autonomía y sobre la que puedo ejercer cualquier acción o actividad. Bajo esta consideración, el vampiro emocional se aprovecharía de ese objeto (necesita su sangre fresca), que no persona, para su interés y crecimiento personal.

Es fácil deducir, que no hace falta que estemos en Transilvania para entrar en contacto con alguno de estos vampiros (nos rodean por doquier), que no te chuparán la sangre pero que terminarán apoderándose de tu vida hasta hacértela imposible, al punto de desear la propia muerte.

Modélicos y encantadores en su apariencia, estos individuos pueden llegar a ser peligrosos para el equilibrio emocional de los que les rodean. Son personas que establecen relaciones tóxicas, bajo su control absoluto, y destruyen la autoestima y seguridad de los que se relacionan con ellos.
En realidad estos vampiros son sujetos narcisistas, muy inseguros y envidiosos que ven en los demás aspectos de los que ellos carecen. Su autoestima depende de la minusvaloración de los demás. Quieren tener el funcionamiento de la relación bajo su control absoluto, lo que provoca una enorme inseguridad en quienes le rodean.

Son diferentes de la gente normal, pueden parecer más atractivos, más emocionantes, inteligentes, encantadores, creativos…pero “su necesidad” es superior a cualquier otra y asumen que las reglas no son para aplicarlas a ellos mismos, si no a la gente corriente. Nunca se sienten culpables y cuando se les descubre, se muestran rabiosos y manipuladores, y cambian sus formas. Desempeñan tan bien su papel, que engañan a los demás con bastante frecuencia (A.J. Bernstein (1)).

Normalmente existen dos modelos de vampiros emocionales, los que no se ocultan, y por ello son fáciles de detectar y de alejarse de ellos, y los que se disfrazan bajo “piel de cordero”. Estos son los realmente peligrosos, porque te “hincan el diente en la yugular” con múltiples estrategias de las que ni te das cuenta:
—Suelen hacer uso de bromas y sarcasmos muy ofensivos en muchas ocasiones escondidos bajo un tono de enorme amabilidad y sinceridad, por lo que la persona que los recibe, los vive como algo cariñoso y afectivo
—Suelen ser personas que observan muy meticulosamente el comportamiento de los demás. Hasta tal punto de que se creen en el derecho de opinar y criticar lo que los que a su alrededor hacen.
—Suelen cambiar rápidamente de papel. Estos vampiros tienen una especial habilidad para pasar de verdugo a víctima, con lo que consiguen culpabilizar a la víctima.

Este tipo de personas desean continuamente sentirse aceptados y que todo el mundo esté alrededor suyo. Requieren atención, sentirse importantes. Suelen conseguir agotar a su interlocutor. La psicóloga norteamericana Judith Orloff (2), autora del best seller Energía Positiva, clasificó en cinco tipos a estos vampiros emocionales. El llorón, el culpador profesional, el rey del drama, el conversador constante y el adicto a la yugular.

Son depredadores. Manipulan, utilizan, y abusan psicológicamente de los amigos, parientes, e incluso extraños, controlando situaciones y gente para sus propósitos, estos "chupadores de sangre" ganan fuerza para seguir haciéndolo una y otra vez.

¿En quién se fija el vampiro emocional?
En las personas débiles y vulnerables mentalmente, y las escoge como víctimas. Lo primero que hace es sugestionar al sujeto con impresiones negativas que minan su seguridad. Pero para que esa fuerza exterior sea efectiva, nosotros tenemos que darle permiso para que su negatividad entre en nuestra mente. De esta manera cualquier fisura emocional, es aprovechada por el vampiro para contraatacar porque nosotros mismos le habremos allanado el camino para absorber nuestra energía. Con ello comienza un proceso de destrucción al que contribuye el ladrón de energía y la propia víctima, que inicia un proceso de autodestrucción al dejarse atrapar entre los ambivalentes comentarios del encantador vampiro.

Extraído de diario de Marina, un personaje de mi novela La caricia de Tánatos.

Marcos tiene unos cambios de humor muy bruscos. Cuando está de buenas es encantador, pero cuando se le tuerce me ataca sin piedad. Yo sé que no puede evitarlo y se lo recrimino, pero cuanto más le digo más agresivo se pone contra mí.
Esta tarde me ha dicho que me quiere. En ese instante fui la mujer más feliz del mundo.
———————
Soy una inútil. No soy capaz de mantener a ningún hombre a mi lado. ¿Cómo puedo ser tan obtusa y no saber realmente lo que tengo delante de mis ojos? Debería haberle tratado con más cariño.
Es verdad que pienso demasiado en mí, como Marcos me echa en cara. Una persona tan buena como él y le voy a perder por mi forma de ser. ¿Por qué seré tan débil? No tengo empuje para nada. Seguro que si fuese de otra manera, Marcos no me dejaría. Es verdad que no le sirvo para nada, no me extraña que me deje atrás.
Hoy me ha dicho que soy una cucaracha, me dolió muchísimo pero lo soy. Un insignificante y asqueroso insecto. No puedo hacerle feliz, por más que lo intento. No soy suficiente mujer para él. Le pido perdón por no hacer las cosas bien y me mira incrédulo, porque está harto de enseñarme y mi torpeza me impide aprender. No valgo para nada. No podré hacerle feliz y me dejará. Me siento tan culpable.

———————
No tengo fuerzas para seguir tirando. Estoy cansada de vivir.

Para Bárbara, ahora que ha sido capaz de librarse de su vampiro emocional.

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(1)Vampiros Emocionales. Bernstein, Albert J.; Editorial: Edaf
(2) Energía Positiva. Orloff Judith.; Editorial: Alamah




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viernes, 4 de septiembre de 2009

"¡Este jueves, un relato!"


El demonio de los celos: ¿Reales o imaginarios?

Suena el despertador y me apresuro a apagarlo para no despertarla.
Aún no he abierto los ojos pero, como una ráfaga de intenso viento, un pensamiento atraviesa mi mente, desgarrándome: Estoy seguro de que me es infiel.
Giro la cabeza en la almohada y la contemplo. Parece que duerme relajada, o puede ser que esté haciéndose la dormida para no tener que enfrentarse conmigo. No. Está durmiendo. Lo confirmo. Está dormida. Respira tranquilamente y ni siquiera nota que la observo detenidamente. ¿Con quién estará soñando? ¿Será conmigo?
Es guapísima. ¿Cómo he podido ser tan afortunado? Nunca imaginé que una mujer de esta hechura se fijara en un hombre tan vulgar como yo. La quiero con toda mi alma y la deseo hasta la extenuación.
Me tengo que levantar o llegaré tarde al trabajo, me digo. Me levanto con sigilo y me encamino hacia el cuarto de baño.
-¿Ya te has levantado? -escucho que me pregunta.
-Sí, cariño. No quería despertarte.
-No importa. Hoy tengo muchas cosas que hacer.
-¿Vas a salir?
-Sí.
-¿A dónde?
-¡Vamos! No empecemos. A comprar comida y al centro. Tengo que hacer unos recados.
-¿Qué recados?
-¡Por Dios bendito! No empecemos de nuevo el bonito juego de pregunta respuesta.
-Si te molesta es porque algo ocultas.
-¡Venga! Dejaló, por favor. Sólo voy a comprar una tela para hacer un mantel.
-¿Con quien vas?
-Sola.
-¿De verdad?
-Ni te respondo -dice enfadada.
-¡Respóndeme! -le increpo.
-De verdad. ¿Con quién voy a ir?
-Pues no sé. Tú sabrás.
-Ya no tengo ni amigas -dice con resignación, mientras se levanta de la cama.
-Júrame que no te vas a ver con otro hombre.
-Te lo juro. Sólo te quiero a tí. Lo sabes perfectamente -dice mientras me abraza y me besa.
Me relajo. Me quiere. No me es infiel. Una gran placidez ocupa mi corazón. Mi mente detiene su alocado razonamiento. No tengo de qué preocuparme. A veces creo que soy demasiado duro con ella.
Entro en el baño y me miro al espejo. Debes confiar en ella, me repito varias veces mientras me afeito. Todo va bien. La ducha me reconforta. Soy feliz. Será un buen día.
Abro el armario para coger el traje y escucho un bip-bip que proviene de su bolso. Ha recibido un mensaje. Es su madre, pienso. Cierro la puerta del armario.
¿Su madre? ¿A esta hora? Es extraño.
Tranquilo. No pasa nada. Tengo que confiar.
Compruebo que ella está en la cocina preparando el desayuno y abro la puerta del armario de nuevo. Cojo el teléfono móvil de su bolso. Lo que hago no está bien, lo sé. Lo dejo otra vez en el bolso.
¿Y si el mensaje es de su amante? Eso confirmaría mis sospechas. Tengo que saberlo de una vez por todas. No puedo seguir así. Se va a enterar esta mosquita muerta de quién soy yo.
Cojo de nuevo el móvil. La mano me tiembla y el corazón me palpita aceleradamente. Leo el mensaje...
El resto de locuras aqui: http://odisea27.blogspot.com/

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