viernes, 31 de julio de 2009

Sábados literarios de Mercedes



¿Y quién se comió al gato?
Conduce Mimí:


Genaro entró a trabajar como criado en casa de doña Remigia cuando su marido don Félix de Astorga, que en paz descanse, pasó a mejor vida. En este año se cumplirán quince de llevar a su servicio. Había visto envejecer a su señora y también había comprobado cómo sus diez nietos pululaban cada vez más por la casa, conforme la abuela envejecía. En realidad el amo de la casa era Ceferino. De porte más bien recortado, pelo canoso y con brillantes y enigmáticos ojos verdes. Lo mejor de Ceferino era su larga cola, del grosor adecuado y siempre tiesa.
Doña Remigia disfrutaba cuando Ceferino le ronroneaba encima de sus muslos, mientras ella leía con sus vivos ojos o cosía alguna labor. Cuando ella le acariciaba, él se lo agradecía con audibles y melódicos aullidos. No se separaban nada más que de noche, cuando el pendenciero minino, se dedicaba a saltar entre los tejados del barrio a la caza de alguna linda gatita.
La apacible vida de la anciana se vio interrumpida por un luctuoso hecho, la desaparición de Ceferino y el descubrimiento de un esqueleto de animal detrás, de la alacena.
—No sabía Genaro que fuera usted detective —dijo doña Remigia limpiando con un blanco pañuelo sus llorosos ojos.
—Ni yo. Pero este entuerto hay que arreglarlo, y se le ve tan triste. Lo primero es averiguar a qué animal corresponden los huesos. Iré a platicar con el boticario y con el médico y veré qué puedo averiguar. Mientras tanto, hable con sus nietos, doña Remigia, yo creo que alguno de ellos le tenía ojeriza al gato, sobre todo desde que se enteraron de lo que llevaba al cuello.
—Pobrecito mi Cefe, que final más trágico ha tenido —se lamentó doña Remigia entre sollozos y suspiros.
Pasaron unos días.
—Mire doña Remigia, que dicen el boticario y el médico, que los huesos podrían muy bien ser de gato pequeño, aunque también se parecen a los de conejo. O sea, que no he sacado nada en claro. Pero, hagámonos a la idea de que son de gato para poder seguir investigando. El paso siguiente es averiguar, ¿de qué gato se trata? Ceferino lleva una semana desaparecido. Lo hemos buscado por todo el barrio y hemos puesto su comida preferida en la puerta de la calle para que le sirviera de reclamo y no ha aparecido.
—¡Alguien se ha comido a Ceferino! —exclamó la ancianita en un grito.
—Eso parece. Mañana interrogaré a sus nietos, si usted me lo permite.
—Por supuesto, Genaro. Tienes que hacer cualquier cosa para descubrir ¿quién se ha comido el gato?
La anciana se retiró a su dormitorio y comenzó a dar vueltas a una imagen que cada poco se le venía a la cabeza. En ella veía a Ceferino todo peladito, sin piel, bien asadito y puesto cuan largo era en una fuente, rodeado de patatas cocidas. Este detalle, la estaba volviendo loca y estaba segura que era obra del demonio, y que la estaba poniendo a prueba. Iría a confesarle al día siguiente, se dijo.
A media noche, Genaro que andaba rumiando sobre el asesinato del gato, oyó unos ruidos extraños en la cocina, que le aceleraron el corazón. Pensando que fueran ladrones, se armó de un grueso bastón, y en camiseta y calzoncillos largos, salió a ver qué sucedía.
Doña Remigia sacaba un conejo de la jaula, lo cogía de las orejas, y le daba un golpe certero a la altura del cuello provocando la muerte instantánea del animal. Entonces lo desangraba, le quitaba la piel, lo salaba, le ponía encima hierbas aromáticas y lo metía en la cazuela rodeado de patatas. Al instante, Genaro pensó que la dieta que el médico le había puesto a su señora le hacía pasar hambre y ella lo suplía de esa manera. Suavemente la llamó por su nombre pero no le respondió, se puso a su lado y no notó su presencia.
—¡Albricias, la vieja es sonámbula!—exclamó en voz alta.
Tuvo una revelación. Ni el gato pendenciero se había ido de juerga con una gatita blanca, ni los avariciosos nietos habían matado al minino para llevarse el diamante que llevaba al cuello. Había sido la misma doña Remigia, la que se había comido al gato por equivocación, al confundirlo con un conejo.
Subió hasta el dormitorio de su señora y entre sus joyas halló el collar del pobre minino. Nunca se lo diría, mejor dejarla en la ignorancia, se dijo a sí mismo, y todo orgulloso se fue a la cama. Ya podría dormir con el caso resuelto. Antes pasó por la cocina donde la ancianita, comía a dos carrillos y se chupaba los dedos con vehemencia.

Ceferino
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jueves, 30 de julio de 2009

Fractales

Mientras espero que las musas vengan de nuevo para hacerme compañía y poder treminar el cápitulo VIII de la novela que estoy escribiendo, he probado a realizar algún fractal, para distraerme y relajarme y el resultado me ha dejado francamente sorprendida. Los comparto con vosotros y ya me dareis vuestra opinión.



Colección: Los inicios (I)
















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viernes, 24 de julio de 2009

Sábados literarios de Mercedes

"Bragas a cuatro euros"
Conduce Mimí:

http://xqsabes.spaces.live.com/blog/cns!202B4EDE27472E09!11365.entry

Profesionalidad
Como cada martes y viernes, la Paca, carga la furgoneta con los hatillos que contienen las mantelerías y tapetes que primorosamente ha ido colocando en su interior. Lleva vendiendo en el mercadillo desde que era pequeña. Su madre le enseñó a cantar la mercancía, y al bonito juego del regateo, en el que no hay quien le gane. Ahora es ella la que enseña a su hija.
Le gusta vender, es su vida. Tiene un sexto sentido y sus vecinas de tenderete la envidian porque termina adjudicando todo el género. Engatusa y encandila con las cualidades de sus productos y los bajos precios a los que los oferta.
Esa mañana la Paca está seria. Se monta en la furgoneta al lado del Juan, su marido y no bromea como hace siempre. Él la mira de reojo, para no molestarla, pero sabe que lo que le pasa no sólo no tiene arreglo, sino que además terminará con su salud.
—¡Santo Dios bendito del cielo! Qué poquitas ganas de mercadillo tengo —exclama suspirando al subirse al coche.
El tenderete ya está colocado y decorado por esas piezas caladas, bordadas y con vainicas, en colores pasteles y en blanco. Últimamente también las lleva estampadas, con flores de vivos colores, rematadas con cintas de múltiples colores.
Pero esa mañana, la Paca no pregona. No hay reclamo, ni publicidad, los compradores pasan de largo, como si no existiera. Su amiga la Tomasa, la que vende los sostenes a seis euros y las bragas a cuatro, está extrañada.
—Paca, ¿tás bien? Yo no te veo mu normal.
—Estoy bien, Tomasa. Sólo que tengo una pena mu grande en el corazón que no me deja abrir la boca.
—¿El Paco?
—Sí. L’an echao dos años —dice llorando—. ¿Cómo ma podio hacer esto? Pero, si tenía de to. A mí no me importaba trabajar pa darle lo que quería.
—No te sofoques, Paca. Los hijos son unos desagradecios.
—Han sio las juntas. Mira que le dije que no se viera con el Rafa. Ese muchacho no es trigo limpio y mira donde me lo ha metío, en la carcer. Porque nosotros semos pobres pero muy honrados.
—Y que ¿vais a hacer?
—No lo sé hija mía. Rezo pa que no sarga peor que ha entrao —dice llorando de nuevo.
Una clienta se ha detenido delante del puesto. Posa sus ojos a un lado a otro. Parece que busca algo en concreto. La Paca se ha dado cuenta, y recompone el gesto, se limpia las lágrimas en la manga y tras sorber los mocos, coge entre sus manos la delicada tela de una mantelería color hueso bordada en beig y dice:
—Ésta es la que busca. De algodón egipcio y finamente bordada.
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jueves, 23 de julio de 2009

Diario de un médico residente

Consulta Externa de la Unidad de Cirugía de la Cadera: Hoy hemos hecho un milagro (Caso real)

Justo antes de que entrara “Manolo” a la consulta, mi adjunto me cuenta su caso: Manolo es un hombre de 40 años que tuvo la mala suerte de tener un grave accidente de tráfico y se fracturó la cadera izquierda hace 1 año. La fractura era tan compleja que hubo que extirparle la cabeza del fémur y colocarle una prótesis. La intervención fue un éxito y se le dijo que podía volver a caminar con ayuda de un andador a las 48 horas. Después se le dijo que caminara con ayuda de una muleta, y que lo hiciera sin ninguna ayuda al mes de la intervención. Y ya hace un año y Manolo no ha soltado la muleta.

Pero Manolo parece ser que tiene un coeficiente intelectual, digamos…”breve”. Según dice mi adjunto, “a Manolo le falta media hora para estar completo; un hervor”. Es un hombre que no ha salido nunca del pueblo, casero, sencillo, rústico en definitiva. Un hombre de camisa de cuadros y pantalón de pana. Y creyente, muy creyente.
- ¡Pasa Manolo! – gritó con energía mi adjunto al tiempo que abría la puerta. Y Manolo metió la cabeza con timidez, e inmediatamente después adelantó su muleta, que entró en la consulta antes que el resto de su cuerpo. Con torpeza, caminó lentamente hasta sentarse en la silla.
- ¿Cómo va eso Manolo? ¿Tiramos la muleta a la basura ya, o no?! – preguntó mi adjunto con la misma energía.
- Noooo, no me encuentro seguro. Me falla la pierna. Sin la muleta me caigo, no puedo andar. Es imposible. – Manolo hablaba al médico mirando al suelo, como un niño que rinde cuentas frente a su profesor.
- Manolo, hace un año del accidente y de la operación. Ya es hora de que andes por ti mismo. No necesitas la muleta, créeme. Anda, siéntate en la camilla. – Diligente esta vez, Manolo se levantó de la silla y, ayudado de su muleta inseparable (y casi podrida), se dirigió a la camilla, y allí se sentó con sumo cuidado de sujetar su pierna inservible.
- ¡¡Muy bien Manolo. Ahora ponte de pie!!. – Diciendo esto, alzó la voz y ambas manos hacia delante, como un predicador, de tal forma que la bata se le abrió y parecía un superhéroe o un santo. Manolo se puso en pie al oír el grito, como un soldado en el momento de pasar revista y contempló la imagen espléndida del cirujano con la bata al viento y las manos señalando al cielo.
- ¡¡¡Y ahora…tira la muleta al suelo!!!. – Los gritos de mi adjunto ya se oían en la consulta de al lado. Manolo, con la cara desencajada, hizo caso y arrojó la muleta al suelo, creando un gran estruendo.
- ¡¡¡¡¡Manolo!!!!!!! Camina!!!!!! – Y el buen hombre, increpado por los gritos, adelantó un pie, y luego el otro, dando dos pasos de robot, con los brazos rígidos, como para mantener el equilibrio. Y después dio un paso algo más humano, y luego otro, y otro más, y caminó normalmente. Mientras tanto, mi adjunto cada vez alzaba más la voz: - ¡¡¡¡Camina, camina!!!.
- Y con un tono algo más calmado, le dijo: - ¿Ves como puedes caminar, Manolo?
– Y Manolo se giró hacia el cirujano y con lágrimas en los ojos empezó a gritar:
- ¡¡¡¡ME HA CURADO, ME HA CURADO, MILAGRO, MILAGRO!!!!
- Esto no viene en los libros, - susurró mi adjunto…
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Noches de verano


El dia ha sido caluroso en el sur, para algunos compatriotas demasiado, se queman. El noreste de España está cercado por el fuego. Algunos incendios forestales siguen sin control. El viento y las altas temperaturas, no favorecen su extinción. Cinco bomberos han perdido la vida hasta el momento. Esperemos que no haya más desgracias personales. Las materiales también son inmensas. Me viene a la cabeza, ese anuncio que por televisión proyectaban como campaña anti-incendios veía hace muchos años: "Cuando el bosque se quema, algo tuyo se quema", qué razón tenía.
Pueblos y urbanizaciones desalojadas. Personas que abandonan su hogar, sin saber si regresarán a él o cómo lo encontraran.
Todos los medios de extinción están siendo usados.
Es nuestro deseo que termine cuanto antes este infierno. La causa, la mayoría de las veces, el hombre, otras, las menos, fortuitas.
No lo olvidemos...algo nuestro se quema.

Pero treminemos esta noche de verano de una manera más relajada. Este video nos ofrece una magníficas imágenes veraniegas con un excelente música.
Disfrutad, los que podais.


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lunes, 20 de julio de 2009

Córdoba. Caminos de fuego

He encontrado esto en youtube, que creo merece la pena ver y que se corresponde con lo que b.medina nos anunció que sucedería en Córdoba el día 19 de julio de 2009.
Córdoba. Caminos de fuego.
Es un Montaje de Josep María Soler ""Muma"" en Córdoba. Una alfombra de fuego colmó ayer la plaza de Capuchinos y la Cuesta del Bailío de luz y arte contemporáneo a través de la instalación artística de Muma. Caminos de fuego. Esculturas sociales estaba compuesta por alrededor de unas 20.000 velas, que se encendieron a las 21 horas de ayer y se apagaron sobre la una de la madrugada. Alrededor de unos 200 voluntarios depositaron por estos emblemáticos espacios los cirios, un trabajo para el que hicieron tres ensayos a lo largo de esta semana además de colaborar en la retirada de los mismos. La manifestación, que está integrada en el proyecto La ciudad como escenario: 4 cultura + 4 elementos , pretende ser un apoyo más a la candidatura de la Capitalidad Cultural Europea 2016. Según Muma, el autor de la intervención, ""esta es una obra de arte participativa, que tiene como beneficio el poner un motor a la participación ciudadana"". El artista catalán puntualizó que la luz va de abajo para arriba, de tal modo que ""la gente va a descubrir Córdoba, con ojos de niño".

Muchas gracias Canal de CarloTacconiTV por permitirnos ver esta maravilla y sobre todo por compartirlo con nosotros.
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viernes, 17 de julio de 2009

Sábados Literarios de Mercedes




Doña Puri, "la seño", nos ha mandado de tarea, como todos los viernes, que hagamos una redacción. Yo las odio. Les tengo una manía grandísima. No me gustan nada las clases de lengua, prefiero las de historia, que son mucho más divertidas, sobre todo aquellas lecciones que tratan de la Reconquista; de esos valientes guerreros que echaron de la piel de toro a los invasores árabes. La verdad es que les costó muchos años, pero al final lo lograron.
Esta vez nos ha dicho, "la seño", que la hagamos sobre “Mis costumbres” y yo empiezo por no saber muy bien qué es eso. Le pregunto a mamá y me dice que cuente lo que hago habitualmente y entonces entro de lleno en la confusión, porque tampoco sé muy bien qué significa habitualmente, pero como ya he preguntado mucho y mi madre cuando se cansa de mis preguntas me pega un bufido, pues decido darle vueltas a la sesera, a ver si me ilumina el Espíritu Santo, como dice mi abuela cuando me voy a examinar.

12 de Marzo de 1965
Mis costumbres
En mi casa el domingo es un día de costumbres.
Por la mañana, muy temprano me despierta mi madre y me arregla con el traje de los domingos, y sin desayunar, porque así lo manda la Santa Madre Iglesia, nos dirigimos a la misa de ocho de la mañana, sin olvidar ponerme el velo encima de mi cabeza y llevar el misal en la mano. A mí la misa se me hace muy larga, sobre todo cuando el cura habla, o sea en la homilía, pero tengo que tener cuidado de no bostezar porque si no mis padres me miran con cara de pocos amigos y mi abuela, ya ni te cuento, me fulmina como un rayo con su vidriosa mirada. Después de comulgar, mi estómago siempre empieza a protestar por el ayuno y un estrepitoso ruido de tripas acompaña al “podéis ir en paz” que dice el cura.
Cuando se termina la misa, viene lo mejor. Nos paramos a comprar churros en el puesto de María, que es una señora muy pequeñita y muy gorda, que con un artilugio bajo el brazo echa la masa en el aceite para hacer esos churros tan ricos que nos vende metidos en un cucurucho de papel de estraza.
Luego, con el estomago ya callado, me quedo en la calle con mis amiguitos y los pasamos muy bien jugando a pillar, a policía y ladrón, a la tanga y también saltando a la comba y a la goma.
Como es domingo, por supuesto, comemos arroz con pollo, y a mí no me hace mucho tilín, sobre todo el muslo del pollo, que cuando le quitas la carne del hueso, está todo rojo y como ensangrentado. Pero no puedo protestar, porque enseguida me dicen que debo de dar gracias a Dios por poder comer, que hay muchos chinitos y negritos en el mundo que no tienen nada que llevarse a la boca. Y yo me imagino a esas cabezas huchas multirraciales que las monjas nos dan en el día de Domund, para que pidamos limosna, pidiendo de comer y entonces sí que se me quita el apetito.
Por la tarde mi padre se va al futbol y entonces yo espero ansiosa a que regrese. Me siento en el escalón del portal y cuando le veo torcer la esquina miro sus manos. Si de ellas cuelga un paquetito, es que su equipo ha ganado y entonces podremos saborear las milhojas, los bizcochos borrachos, los petisus de nata o los cortadillos de cabello de ángel. Si mi padre viene con las manos en los bolsillos, y la cara seria, es que ha perdido su equipo y entonces no hay pasteles, sino voces y enfados entre mamá y papá.
Así son los domingos y como dijo alguien “El hombre es un animal de costumbres”, así que me esperan muchos domingos como estos por delante.



FIN
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jueves, 16 de julio de 2009

CAMINOS DE FUEGO, una escultura para todos



El arte tiene la capacidad de transmitir emociones, mensajes ideológicos, historias, placer, e incluso contrariedad, angustia o repugnancia. Precisamente ésa es la magia de la creación, la variedad de sensaciones que produce según los ojos del espectador.

Dentro de cuatro días, en la ciudad de Córdoba, tendrá lugar una escultura colectiva, de nivel internacional, en la plaza de Capuchinos y en la Cuesta del Bailío. Esta iniciativa está enmarcada dentro de cuatro acciones más, performance para los sapiens del asunto, relacionadas con los cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra.

Caminos de Fuego es, como su propio nombre indica, la que se dedicará al fuego, consistirá en crear en el entorno de la plaza de Capuchinos unos dibujos con velas, con el fuego como elemento primario. Pero lo más sorprendente y maravilloso de todo esto será, que doscientos cordobeses seremos los voluntarios que colocarán, encenderán y controlarán esta escultura colectiva. Sí, y digo bien, sí, yo misma formo parte de esta performance, controlando uno de los equipos de creación de las figuras que decorarán este espacio tan cordobés, controlaremos el flujo de visitantes que se estima en más de mil y pico personas entrando por la plaza del Bailío y saliendo por las Doblas, con televisiones nacionales retransmitiendo en directo para el resto de España… y nosotros, allí, en vivo, viviendo lo más primario del arte, instantes antes de que se produzca la experiencia estética por parte del espectador, cambiando por una vez la materia de las cosas, transformando lo efímero en eterno lo mutable, a través de los ojos, de la memoria, del sentimiento…cada cual sienta lo suyo…pero que sienta
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¡Vacaciones!

¡Por fín, las ansiadas vacaciones!

Todo el año esperando estos momentos en los que relajarte, poder olvidarte que aquello que te ha machado duranto todo el año y dedicarte a lo que te gustas, en mi caso escribir y leer, principalmente, además de estar tumbada al sol, pasear al amanecer por el paseo marítimo, charlar con los amigos disfrutando de su compañía. La primera semana todo es perfecto, idílico, todo el descanso es poco. La segunda semana, empecé a echar de menos algunas cosas, entre ellas, el poder estar más tiempo del que quisiera conectada a internet. Mi modem usb inalámbrico, me permite no conectar, pero no todo lo que yo quisiera, pues el histograma que marca el consumo me acosa hasta límites insospechados. Así que tímidamente doy un repaso varias veces al día por aquello que me interesa, incluido el correo electrónico, pero no disfruto de poder participar en todos los blogs y páginas literarias que me gustaría. Sirva esto de disculpa, si me echais de menos en estos últimos días...
O por lo menos eso espero que me echeis de menos. Bromas a parte, se está muy bien en la playa, aunque extraño a mi familia y sobre todo hoy, recuerdo con cariño especial a mi hija, que tiene su primera guardia hospitalaría, sin tutelar, de MIR. Para ti, todo mi cariño y quiero que sepas que no dejaré de pensar en ti, en este larguísimo día que te espera por delante. Trata a tus enfermos como tu buen hacer, con eso ya llevas una buena delantera.

Os dejo esta foto que hice ayer, para que veais lo lindo que estaba el mar.
Seguiré por aquí, porque tengo mucho que contaros...
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miércoles, 8 de julio de 2009

Arte Fractal

Eliss una amiga de la Comunidad de Escritores y Poetas me ha introducido en el bello "Arte Fracta".
Cuando vi lo que era capaz de hacer, me quedé sorprendida. Lo que me llamó más la atención, es que me comentó que esas maravillas surgía de fórmulas matemáticas.
Un fractal es un objeto semi geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoit Mandelbrot en 1975 y deriva del Latín fractus, que significa quebrado o fracturado. Muchas estructuras naturales son de tipo fractal.
Un fractal natural es un elemento de la naturaleza que puede ser descrito mediante la geometría fractal. Las nubes, las montañas, el sistema circulatorio, las líneas costeras o los copos de nieve son fractales naturales. Esta representación es aproximada, pues las propiedades atribuidas a los objetos fractales ideales, como el detalle infinito, tienen límites en el mundo natural.
Si quereis saber más podeis consultar
http://es.wikipedia.org/wiki/Fractal.Os dejo unas fotos de este arte fractal, segura de que os cautivarán como a mí.






Este video lo ha realizado eliss con sus primeros diseños en este arte. Disfrutad de la belleza. Y gracias eliss por mostranos tu arte.


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lunes, 6 de julio de 2009

Sin vuelta atrás: Primer Premio Microcuento de Junio

Agradezco a Comunidad de Escritores y Poetas el que me hayan otorgado el Primer Premio Microcuento de Junio

Nunca supo la verdad de lo ocurrido. Por más que intenta averiguar en los últimos instantes qué había fallado, Diana no acierta a comprender de qué manera se conjuntaron los astros para que todo saliera mal.
Lo tenía todo decidido, planeado al milímetro. Sabía a qué hora y cómo lo haría. Había calculado el tiempo que tardaría en regresar su marido y esperaba con ansia que Ernesto abriera la puerta. Aguzaba su oído a fin de escuchar el tintineo de la llaves, pero todo era silencio. Cinco minutos, diez minutos, quince minutos…Su vista se nubla, siente flotar su cuerpo en las nubes y todo se vuelve de color azul.
Parece que oye algo, intenta abrir los ojos creyendo que así podrá reconocer el ruido pero no puede, sus párpados no le responden, le cuesta respirar. Otra vez el color azul, y una lechuza dorada viene para hacerle compañía, para señalarle el camino hacia la oscuridad. Veinte minutos, treinta minutos, cuarenta minutos…Cómo pudo calcularlo tan mal se lamenta, mientras unas lágrimas afloran a sus ojos. Ahora no hay vuelta atrás.
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domingo, 5 de julio de 2009

La caricia de Tánatos.

Este es el comienzo de mi novela, el resto está en manos de "los poderosos" a la espera de una respuesta...

En cuanto abro los ojos me ciega la claridad que penetra por la ventana. Sólo necesito un instante para darme cuenta de que otra vez me he dormido. Retiro la sábana con brusquedad y salto de la cama ante la desconcertada mirada de mi perra. No es la primera vez que me pasa. Desde hace tiempo padezco insomnio y ni siquiera las técnicas que enseño a mis pacientes me sirven para contrarrestarlo. Al final, después de un sin fin de vueltas en la cama, el sueño me vence y lo hago tan profundo que no escucho la alarma del despertador.
Anoche, ilusa de mí, creí que sería diferente. Estuve leyendo hasta las tres de la madrugada y como me noté muy cansada pensé que me dormiría enseguida. Cerré el libro y apagué la luz. Ni diez segundos tardaron los ojos en abrirse como platos. Y tras ello, como siempre, los fantasmas internos me visitaron, llenando mi mente de angustia y confusión. Así hasta las cinco de la mañana.
Me meto bajo la ducha sin dar tiempo a que el agua se caliente, confiando en que el frío me libre de la resaca del desvelo. Son las diez menos cuarto y he citado al primer paciente dentro de un cuarto de hora. Casi sin secarme me dirijo al armario. En una dificultosa postura, digna de un equilibrista, me pongo el pantalón vaquero, la camisa de manga corta y cepillo mis dientes, al mismo tiempo. Luego, me aliso el pelo con los dedos, voy hacia la entrada y descuelgo el bolso de la percha. Salgo a la calle dando un portazo.
Mientras bajo en el ascensor, desecho la idea de utilizar el coche porque a esta hora el tráfico es muy denso. Ando a paso ligero las cinco calles que me separan de la consulta, y corro en algunos momentos. Sin resuello y sudorosa, pero con tres minutos de adelanto sobre la hora prevista, introduzco la llave en la cerradura y me tropiezo de frente con Marta que, preocupada por mi tardanza, abre la puerta al escuchar mis rápidos pasos.
—Buenos días. Me he vuelto a dormir. Dame un minuto para que mi corazón se serene y comenzamos —digo atropelladamente.
Llego a mi despacho y lo primero que hago es apartar a un lado el correo, que Marta ha dejado encima de la mesa, para examinar las historias clínicas. De refilón, echo un vistazo al calendario, que me muestra sin compasión la fecha de hoy: dieciocho de septiembre de dos mil ocho. El estómago se me revuelve y una sensación mezcla de miedo, odio y deseos de venganza.
Marta asoma la cabeza por la puerta. Señala con el dedo el reloj de su muñeca, advirtiéndome de que la hora ha llegado, mientras le oigo decir:
—Va a pasar David, y creo que no viene muy bien.
—De acuerdo —digo a la vez que suspiro.
No me hace ninguna gracia pasar los siguientes cuarenta y cinco minutos tratando de solucionar los problemas creados por la impulsividad de un adolescente malcriado. David asiste a terapia motivado sólo por la insistencia de sus padres, que amenazan con quitarle la moto si deja de visitarme. Vuelvo a suspirar y me dispongo a recibirle.
La sesión con el chico transcurre dentro de la normalidad, una pérdida de tiempo para ambos. Cuando se marcha, anoto en su ficha: “Hablar con los padres para dar por finalizado el tratamiento”. Suelto la pluma y recuesto mi espalda en el alto respaldo del sillón. Diez minutos de descanso antes del siguiente enfermo. Entorno los ojos para relajarme. De fondo oigo la voz de Marta.
—Mercedes, ¿has mirado la correspondencia?
—No. No he tenido tiempo —le respondo abriendo los ojos y echando el cuerpo hacia delante con displicencia—. ¿Por qué?
—Cuando llegué esta mañana, el portero me dio una carta de alguien que estaba citado hoy a las doce. Igual te escribe para anular la cita —dice vacilante—. Me vendría muy bien salir en esa media hora a la papelería, porque a Alba le han pedido en el colegio que lleve… Ésta es —señala expectante ante mi reacción.
—¿Has dicho a las doce? Dámela —le ordeno sin esperar su respuesta.

Rompo el sobre. Mis manos tiemblan y con dificultad extraigo la carta. La desdoblo y, nada más ver la pulcra escritura, reparo en que mi corazón se acelera en un ruidoso palpitar y que un retortijón en el vientre me obliga a doblarme. Levanto la cabeza y lanzo una mirada suplicante a Marta. Sin embargo, ésta no entiende nada de lo que sucede. Nadie lo sabe más que yo



16 de Septiembre de 2008

Estimada Mercedes:
El día 18 de septiembre tenía una cita contigo, pero lamento comunicarte que me he marchado de la ciudad.
Sé que te extrañará recibir esta carta, pero no me gusta faltar a mis obligaciones y menos con mujeres como tú. Te debo una explicación.
El interés que mostraste por “mi problema” fue muy importante para mí. Aunque he de confesarte que no existía. Todo era inventado. No tengo ningún conflicto con las mujeres. Ellas me adoran.
Fuiste para mí una gran maestra y sobre todo una excelente competidora.
¿Tú crees en el destino? Yo sí, ciegamente. Hace y deshace. El destino nos ha juntado. ¡Joder, Mercedes! Tú y yo somos poderosos, fuertes. ¿No te has dado cuenta de la buena pareja que formamos?...

Las lágrimas me nublan los ojos y me impiden seguir leyendo. El miedo me hace temblar. La carta resbala de mi mano y cae al suelo. Un desalmado ha puesto sus ojos en mí…



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